Una fuga mínima no siempre produce ruido. Colorea el agua del tanque con un par de gotas de colorante alimentario y espera diez minutos sin accionar. Si la taza toma color, reemplaza el sello o ajusta el asiento. Revisa también la altura del rebosadero y la válvula de llenado. Este control sencillo, periódico, previene desperdicios considerables, libera presupuesto y protege al mismo tiempo la infraestructura urbana de un flujo innecesario constante hacia la red de alcantarillado.
Una fuga mínima no siempre produce ruido. Colorea el agua del tanque con un par de gotas de colorante alimentario y espera diez minutos sin accionar. Si la taza toma color, reemplaza el sello o ajusta el asiento. Revisa también la altura del rebosadero y la válvula de llenado. Este control sencillo, periódico, previene desperdicios considerables, libera presupuesto y protege al mismo tiempo la infraestructura urbana de un flujo innecesario constante hacia la red de alcantarillado.
Una fuga mínima no siempre produce ruido. Colorea el agua del tanque con un par de gotas de colorante alimentario y espera diez minutos sin accionar. Si la taza toma color, reemplaza el sello o ajusta el asiento. Revisa también la altura del rebosadero y la válvula de llenado. Este control sencillo, periódico, previene desperdicios considerables, libera presupuesto y protege al mismo tiempo la infraestructura urbana de un flujo innecesario constante hacia la red de alcantarillado.